Lipedema y nutrición: qué estrategia dietética tiene más respaldo científico hoy

Si atiendes a pacientes con lipedema, probablemente ya hayas vivido esta escena: alguien llega a consulta después de años recibiendo el mensaje de que simplemente necesita «comer menos y moverse más». Han seguido dietas hipocalóricas, han perdido peso en otras partes del cuerpo, pero las piernas siguen igual. Y junto con eso, el dolor, la sensación de pesadez y la frustración acumulada.El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que afecta casi exclusivamente a mujeres y se caracteriza por una acumulación anormal de grasa subcutánea, principalmente en piernas, caderas y, en algunos casos, brazos. Aunque históricamente se ha confundido con obesidad o linfedema, hoy se reconoce como una entidad clínica diferenciada. La intervención nutricional en estas pacientes requiere un enfoque distinto. A continuación, un repaso de lo que dice la evidencia actual.

El error de empezar por el peso

Uno de los puntos de partida más importantes —y más contraintuitivos para muchas pacientes— es que el objetivo nutricional en el lipedema no es principalmente perder peso.

Aunque la obesidad puede agravar los síntomas y acelerar la progresión, la grasa característica del lipedema responde de manera diferente a las intervenciones tradicionales. Muchas pacientes reducen peso corporal sin observar cambios proporcionales en las zonas afectadas. Insistir en ese enfoque sin más puede generar frustración e incluso deteriorar la relación de la paciente con su cuerpo y con la alimentación.

Los objetivos que sí tienen sentido clínico en estas pacientes incluyen:

  • • Reducir la inflamación sistémica
  • • Mejorar la sensibilidad a la insulina
  • • Disminuir el edema y la retención de líquidos
  • • Preservar la masa muscular
  • • Mejorar la movilidad y la calidad de vida
  • • Evitar el aumento de peso que pueda empeorar la sintomatología

Dietas bajas en carbohidratos: la mayor evidencia disponible

Dentro de las intervenciones dietéticas estudiadas en lipedema, las dietas bajas en carbohidratos son las que acumulan mayor respaldo científico hasta la fecha.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 en Nutrients analizó siete estudios con más de 300 mujeres diagnosticadas. Los autores observaron reducciones significativas en peso corporal, IMC, circunferencias corporales y sensibilidad al dolor tras intervenciones basadas en dietas cetogénicas o muy bajas en carbohidratos.

Los mecanismos propuestos incluyen:

  • • Disminución de la hiperinsulinemia
  • • Menor inflamación del tejido adiposo
  • • Reducción del edema
  • • Mejor utilización de los ácidos grasos como fuente energética
  • • Descenso de marcadores inflamatorios asociados al tejido adiposo

Un ensayo clínico aleatorizado publicado también en 2024 aportó un dato especialmente relevante: la mejora del dolor en las pacientes que siguieron una dieta baja en carbohidratos no se relacionó exclusivamente con la pérdida de peso. Esto sugiere que la composición de la dieta podría tener un papel independiente en la modulación del dolor, más allá del efecto sobre la báscula.

¿Es necesaria la cetogénica estricta?

Aunque la dieta cetogénica es probablemente la más estudiada en este contexto, no es imprescindible ni adecuada para todas las pacientes. La revisión más reciente sobre terapia nutricional en lipedema concluye que las dietas cetogénicas, low-carb y mediterráneas modificadas pueden ser herramientas útiles, pero la evidencia disponible sigue siendo limitada. No permite recomendar un único patrón dietético como tratamiento estándar.

En la práctica, muchas pacientes obtienen mejoras con enfoques menos restrictivos basados en:

  • • Reducción de azúcares añadidos y harinas refinadas
  • • Aumento de proteínas de calidad
  • • Mayor ingesta de verduras y hortalizas
  • • Uso predominante de aceite de oliva virgen extra
  • • Consumo habitual de pescado azul

Alimentación antiinflamatoria: más allá del concepto comercial

El término «dieta antiinflamatoria» se utiliza con frecuencia de forma imprecisa, pero existe cierto consenso en que un patrón alimentario basado en alimentos mínimamente procesados puede contribuir a reducir la inflamación crónica de bajo grado presente en muchas pacientes con lipedema.

Alimentos a priorizar

  • • Verduras y hortalizas variadas
  • • Frutas enteras
  • • Legumbres
  • • Pescados azules
  • • Frutos secos y semillas
  • • Aceite de oliva virgen extra
  • • Hierbas y especias con actividad antioxidante

Alimentos a reducir

  • • Ultraprocesados y bollería industrial
  • • Bebidas azucaradas
  • • Alcohol en exceso
  • • Productos ricos en grasas trans
  • • Grandes cantidades de azúcares refinados

El papel de las proteínas

La masa muscular tiende a verse comprometida en el lipedema por el dolor, la limitación funcional y el sedentarismo asociado a la enfermedad. Por eso asegurar una ingesta proteica adecuada es especialmente relevante en estas pacientes.

La evidencia actual apunta a que una distribución adecuada de proteína a lo largo del día puede favorecer el mantenimiento de la masa muscular, una mejor recuperación tras el ejercicio, mayor saciedad y un mejor control del peso corporal. En la mayoría de pacientes activas, una ingesta de entre 1,2 y 1,8 g/kg de peso al día suele ser un objetivo razonable, siempre individualizado según el contexto clínico.

Suplementación: interés creciente, evidencia todavía insuficiente

Varios suplementos han sido propuestos en el manejo del lipedema por sus posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios: omega-3, polifenoles, curcumina, vitamina D, magnesio, berberina y L-carnitina, entre otros.

Las revisiones actuales coinciden en que la evidencia es insuficiente para recomendar ninguno de ellos como tratamiento específico. Su uso debería valorarse de forma individualizada y nunca como sustituto de una alimentación adecuada.

La mejor dieta para el lipedema es la que puede mantenerse

A pesar del interés creciente por las dietas cetogénicas y bajas en carbohidratos, la literatura científica actual es clara en un punto: no existe una dieta curativa para el lipedema. La mejor estrategia nutricional parece ser aquella que permita reducir la inflamación, mejorar la composición corporal, preservar la masa muscular y, sobre todo, sostenerse en el tiempo.

Un enfoque basado en alimentos frescos, control de carbohidratos refinados, proteína suficiente, grasas saludables y una adaptación real a las preferencias y circunstancias de cada paciente es, actualmente, lo más respaldado por la evidencia disponible.

Conviene recordar también que la intervención nutricional es una parte de un abordaje multidisciplinar que puede incluir ejercicio físico adaptado, terapia compresiva, drenaje linfático, apoyo psicológico y, en algunos casos, tratamiento quirúrgico. Ninguna herramienta aislada controla completamente la enfermedad, pero la combinación de estrategias puede mejorar de forma significativa la calidad de vida de estas pacientes.

El seguimiento personalizado marca la diferencia

Hablando con nutricionistas que atienden a pacientes con lipedema, algo que aparece de forma recurrente es la dificultad de hacer un seguimiento realmente individualizado cuando la cartera de pacientes es amplia. Ajustar objetivos según la respuesta de cada paciente, registrar cambios en síntomas más allá del peso o mantener la motivación entre consultas requiere tiempo y herramientas.

Numi permite automatizar buena parte de ese seguimiento operativo —recordatorios, paneles de progreso, registro de síntomas— para que el tiempo de consulta se concentre en lo que realmente aporta valor clínico. Si quieres ver cómo funciona en la práctica con pacientes con patologías complejas como el lipedema, puedes agendar una demo gratuita.

Referencias bibliográficas

  • • Amato ACM, Amato JLS, Benitti DA. The Efficacy of Ketogenic Diets (Low Carbohydrate; High Fat) as a Potential Nutritional Intervention for Lipedema: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2024.
  • • Buso G, et al. Current Evidence-Based Clinical Nutritional Approaches in Lipedema: A Scoping Review. Nutrition Reviews. 2025.
  • • Cannataro R, Cione E. Nutritional Supplements and Lipedema: Scientific and Rational Use. Nutraceuticals. 2022.
  • • Gregersen NT, et al. Effect of a Low-Carbohydrate Diet on Pain and Quality of Life in Female Patients with Lipedema: A Randomized Controlled Trial. Obesity. 2024.
  • • Gonçalves VHG, et al. Clinical or Cultural? Dietary Interventions for Lipedema: A Systematic Review. Maturitas. 2025.
Nutricionista at Jaime Heras Nutrición |  + posts

Soy Dietista-Nutricionista (col. nº AND-01276) y desarrollo mi labor tanto en consulta presencial en Baza y Huéscar como en consulta online, con el objetivo de acompañar a personas desde cualquier lugar en la mejora de sus hábitos alimentarios.

Me apasiona ayudar a las personas a comer mejor sin recurrir a dietas restrictivas ni complicaciones innecesarias. Mi enfoque se centra en la educación alimentaria, el acompañamiento personalizado y la búsqueda de una adherencia real y sostenible, adaptando cada plan al estilo de vida, los gustos y los objetivos individuales.

Estoy especializado en nutrición aplicada a la enfermedad renal y nutrición aplicada al deporte, convencido de que la alimentación y el movimiento son dos pilares inseparables para optimizar la salud, el bienestar y el rendimiento.

Scroll al inicio